Disfunción Craneomandibular

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Disfunción Craneomandibular

Las alteraciones en el sistema masticatorio.

¿Qué es la articulación temporomandibular?

El sistema masticatorio es la unidad funcional del organismo que fundamentalmente se encarga de la masticación, el habla y la deglución. Sus componentes también desempeñan un importante papel en el sentido del gusto y en la respiración. El sistema está formado por huesos, articulaciones, ligamentos, dientes y músculos. Además existe un intrincado sistema de control neurológico que regula y coordina todos estos componentes estructurales. Por tanto, las enfermedades o desarreglos que afectan a la articulación temporomandibular son de una elevada complejidad, siendo necesario para su diagnostico, analizar profundamente todas las estructuras que participan de este equilibrio: músculos de la masticación, ligamentos articulares y no articulares, componentes articulares como el disco y las superficies óseas articulares, etc...

Desde un punto de vista funcional, la articulación temporomandibular presenta unas características que la convierten en un tipo de articulación única en el organismo. Por una parte, la articulación entre la mandíbula y el cráneo incluye a ambas articulaciones temporomandibulares, lo que significa que las cuatro superficies articulares con las restantes estructuras articulares y los músculos asociados funcionan como una sola unidad. Por otra parte, las superficies oclusales de los dientes limitan los movimientos superiores de la mandíbula y ejercen un efecto de guía directo sobre los movimientos que se realizan con contacto dentario.

La ATM está formada por el cóndilo mandibular que se ajusta en la fosa mandibular del hueso temporal. Estos dos huesos están separados por un disco articular que evita la articulación directa.

Podemos localizar este punto de unión entre el cóndilo mandibular (extremo articular de la rama ascendente mandibular similar a una “cabeza de fémur”) y la fosa mandibular (cavidad en la base del cráneo donde se articula en cóndilo mandibular) justo por delante de la oreja.

Mediante palpación, mientras realizamos los movimientos de apertura y cierre, podemos notar como se desplaza una estructura, que corresponde al borde externo del cóndilo mandibular, moviéndose dentro de la cavidad para permitir los movimientos de apertura y cierre.

El disco articular es imprescindible para garantizar la correcta apertura bucal. La mitad de la apertura se realiza mediante rotación pura del cóndilo dentro de la cavidad (lo que se denomina movimiento en bisagra) la mitad final de la apertura se realiza por translación (desplazamiento) del cóndilo a lo largo de la pared de su cavidad articular. Para realizar esta parte final del movimiento es imprescindible que el disco este bien situado en su posición.

A veces resulta sencillo comparar el disco articular como si fuera el menisco de la rodilla, una pieza de cartílago situada entre dos superficies óseas que permite que se articulen y rodeada por una cápsula de ligamentos que limita su movimiento para que no se disloque.

Otros elementos de gran importancia en el movimiento mandibular son los músculos masticatorios, principalmente: masetero, pterigoideo interno, pterigoideo externo, temporal, puesto que ellos se encargaran de elevar la mandibula y cerrar la boca y cualquier alteración que aparezca, como inflamaciones o contracturas puede iniciar o hacer más complejo un cuadro patológico. Son de especial importancia también los músculos cervicales esternocleidomastoideo y trapecio, puesto que cualquier alteración en la columna cervical puede romper el equilibrio en el que la mandíbula se halla con respecto a la columna vertebral. Los músculos como máximos responsables del movimiento mandibular pueden ser causa de patología por sobreesfuerzo o por estar trabajando de manera incorrecta. De aquí nace el importante papel de la fisioterapia en el tratamiento de los transtornos craneomandibulares. Además estos músculos, una vez a aparecido una patología con otra causa, pueden limitar movimientos para proteger al organismo de manera que pueden llegar a confundir el origen real del problema.

¿Cómo nos podemos dar cuenta que tenemos un problema en la articulación temporomandibular?

Pueden ser muy diversos, pero los más frecuentes son:

1. Ruidos articulares.

Las alteraciones de la articulación temporomandibular no sólo se manifiestan en forma de dolor. Podemos encontrar limitación de apertura, desviación de la mandibula en apertura máxima, ruidos articulares (crujidos o crepitaciones) u otros cambios que pueden necesitar estar bajo control.

2. Dolor. Síndrome de Disfunción Craneomandiabular.

La aparición de dolor en la realización de los movimientos normales o incluso en reposo es una señal de alerta ante un cambio importante dentro del equilibrio del sistema. Su causa puede haber sido de origen articular, ligamentosa o muscular y requiere de diagnóstico diferencial (saber la causa y descartar otras probables) de un amplio abanico de enfermedades desde las de causa neurológica hasta neoplasias.

Existen una serie de alteraciones oclusales que pueden ser factores predisponentes para la aparición del síndrome de disfunción craneomandibular:

  • Mordida cruzada unilateral
  • Falta de más de 5 piezas posteriores
  • Deslizamiento de RC a PIM superior a 2 mm
  • Resalte interincisal superior a 6 mm
  • Mordida abierta anterior.

Me han dicho que por las noches rechino los dientes, ¿Qué consecuencias puede tener?

Esta situación, muy común en la población es conocido también como síndrome de apretamiento nocturno o rechinamiento dental. Su causa es aún hoy en día desconocida. Se sabe que el bruxismo es una actividad inconsciente que consiste en apretar y rechinar los dientes por la noche, mientras estamos en una determinada fase del sueño. Sólo se conocen parte de los mecanismos neurológicos que hacen que dormidos reproduzcamos un movimiento que sólo hacemos de forma consciente y con un objetivo principal, la masticación.

La realización de esta actividad lleva a un sobreesfuerzo de las estructuras implicadas: músculos, dientes, articulación... estructuras que no están preparadas para trabajar tanto y necesitan hacerlo de una manera mucho más fisiológica. Por eso un paciente bruxista puede presentar dolor y todos presentan desgaste dental. Si el bruxismo ha sido muy severo el desgaste dental también lo será pudiendo llegar al extremo que una persona de 40 años necesite una rehabilitación oral completa con fundas de metal porcelana.

¿En qué consiste el desgaste dental?

Consiste en la pérdida de estructura dental con aplanamiento de cúspides y bordes incisales y la creación de bordes y aristas en los casos más severos. La causa más frecuente de desgaste, como ya hemos explicado es el bruxismo, pero no la única.

Aparte del bruxismo, otra patología puede llevar al desgaste dental, la PERIMOLISIS.




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